Bautismo

“Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”

Mt  28, 19

Consultar condiciones en la Sacristía o a través del teléfono de contacto.
Es necesario solicitar fecha con antelación.

Primera Comunión

“Yo soy el Pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá sed jamás”.

Jn 6,35

Catequesis para la Primera Comunión: tres cursos (el primer año opcional).
Se comienza a los 6-7 años y el horario es los viernes de 18.30h a 19.30h.

Confirmación

“Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo”

Hch. 8,17

Dado que los sacramentos forman parte de un proceso de crecimiento y maduración de la fe para toda la vida, los niños/as que lo desean tras recibir la primera comunión continúan participando en los grupos de postcomunión de la parroquia, en los que continúan con el proceso y reciben el sacramento de la Confirmación.
Los grupos de postcomunión se reunen de septiembre a junio, puedes informarte e inscribirte en la sacristía parroquial.

Matrimonio

“Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

Mt 19, 6b

La preparación al matrimonio no se improvisa. Por ello, desde el arciprestazgo y desde nuestra propia parroquia se ofrece un acompañamiento previo a la celebración. En el momento de hacer el expediente, se concretan las fechas.

Catecumenado de adultos

Unción de enfermos

“Se fueron a predicar que se convirtieran; echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

Mt 6,13

Una vez al año, en nuestra parroquia, el sacerdote, dentro de la celebración eucarística dominical, impone la unción a aquellos que previamente lo han solicitado y se han preparado para ello, por enfermedad o vejez.
El sacramento de la Unción dispone a quien lo recibe para afrontar la enfermedad o la vejez, con la fuerza que da la gracia. De ahí que, siempre que alguien de vuestras familias lo solicite, el sacerdote lo administrará en casa o en la iglesia a quien lo necesite. No dudéis en pedirlo a través de la sacristía o directamente a cualquiera de nuestros sacerdotes.